martes, 29 de enero de 2008
confeti
-Bueno
-Eh, sí...
-Espera, ahora te la paso
-Pero... (Andrés trata de escuchar algo, algo que venga del otro lado del teléfono pero el sonido del tráfico en la calle no lo deja)
-Sí, Andrés... qué haces, ¿dónde estás?... qué gusto me da escucharte...
-No he dicho nada...
-Lucía te reconoció luego-luego...
-Claro
-¿Estás aquí?
-Sí...
¿Cómo andas?
-Igual, a veces pienso que me quedé estancado en los diecisiete. Quiero verte, ¿cómo estás?
-Bien, muy bien. Como que me regresó la contenticidad. Es bien raro como pueden cambiar las cosas de un día para otro, ¿no crees?
-...
-¿En qué piensas?
-En tus nuevas palabras
-Te las regalo
-Ya sé, a veces pienso que es lo único que me queda... esperarte como esperaba los regalos en mi cumpleaños.
-Eso es bueno, supongo.
-Contestas muy rápido, imagino que estás saliendo con alguien. Regresemos a tus palabras.
-No entiendo, yo sólo digo que puedes utilizar mis palabras cuando quieras.
-Gracias.
-¿Qué te pasa?
-No quiero decir “no sé”, mi psicóloga dice que todo lo contesto con eso... supongo que es una forma de evadirme.
-¿Evadir la realidad?
-No, a mí. Hace tiempo que la realidad me tiene sin cuidado.
-¿Por qué?
-No sé.
domingo, 27 de enero de 2008
check out
Cuando llegó intentó hablar con hada, pero parece que los mensajes telepáticos se confunden con la lista de llamadas internacionales. Ahí fue cuando empezó a llorar, pero tampoco lloraba por la soledad informativa, era la maldita espiral en la boca del estómago, la idea de no saber qué carajo está haciendo con sus años, que los mejores pretextos se le escapan. Llora porque llegó a su país y media hora después lo único que quiere es correr, cruzar otra frontera y empezar de nuevo. Siempre dijo que no sabía porque estaba jugando a niño de mundo si a él le encantaba ser niño de pueblo. Aunque quedan pocos niños de 24 años, eso es de dominio público.
miércoles, 16 de enero de 2008
trayecto
martes, 8 de enero de 2008
enviciación en toledo
Y ahora escribo un diario con tu nombre aunque a veces parezcas tú... Y van cinco días sin tocar la novela de paso porque me tiemblan los dedos. A saber, los dedos tiemblan generalmente cuando tiembla todo el cuerpo. Me encantaría saber que no hago daño, que no soy yo del que se tiene que cuidar la gente sino al contrario... me gustaría escuchar al viejo desocupado por la tarde. Tengo que hablar con mis hermanas en México, quitarles la impresión de este tango español.
martes, 1 de enero de 2008
2do.
Recorrí la ciudad siguiendo las torres de las iglesias durante 3 horas, cuando por fin encontré la oficina de turismo resultó que los mapas de la ciudad estaban agotados pero que me podían dar un folleto con las direcciones de los mejores restaurantes de la ciudad, a lo que contesté sonriendo que “no, muchas gracias... por mí que se la engrapen” –las maravillas del español sin terminas las frases guiñando un ojo-. Tengo que confesar que nunca he sido orientado y ahora veo fotos de una iglesia a horas distintas y claro que la iglesia no es la misma... por eso no me quejo de nada. Un viaje diferente, mis manos no dejaron de temblar en todo el día y yo paseaba como Jesús debió de haber caminado cuando se atrevió a caminar "sobre las aguas".
Ahora, en un nuevo puerto, estoy contando los labios que llevo en el movil, desesperando el año nuevo dos días antes. ¿Sabes que las bancas han dejado de utilizarse en los países primer mundistas?, aquí dicen que es por el invierno.
miércoles, 26 de diciembre de 2007
1. relato
Y a los fineses les parece curiosa mi apariencia, hasta yo me río de mí pues parece que voy a viajar a los Alpes en cualquier momento, que me adentraré en La Gruta del Toscano aunque los infiernos de Dante nunca me hayan interesado. Se ríen porque visten de negro, como tú antes de salir del piso, y a mí se me perdió la primavera queretana y soy un extravío de colores. Más aseguro mi regreso gris en cualquier barco que me vuelva pronto.
sartén es sartén...
lunes, 17 de diciembre de 2007
primero
viaje...
viernes, 9 de noviembre de 2007
4/4 +2
-¿Qué tal? – susurras cuando se levanta y te besa.
-vienes tarde...
-sí, ¿nos vamos?, esta mochila me está matando y necesito acostarme contigo.
-¿ahora?
-tú ¿quieres? –volteas a verla a los ojos.
-no
-puedo leerte algo –te tiemblan las manos, te sientas y sacas un papel arrugado de la mochila.
-si es Emilia, me marcho
-no, ahora no
-dámelo, quiero leerlo yo
-pero no vayas a gritar...
-prometo.
viernes, 2 de noviembre de 2007
2/4 del 2°
jueves, 20 de septiembre de 2007
5/6 (3 acá)
- Diez meses siguiendo algo que no se qué sea. Es para reírse. - dije distraído, como si alguien me lo susurrara desde el otro lado del mundo.
Entonces me levanté y te ayudé a pararte. En tu boca quedaban migajas de chips, vi tus labios rojos como tus mejillas, tal vez fue por tu miedo o porque así eran. Te besé a un lado de la nariz respondiendo tu pregunta sobre la república, después pasé mi brazo por encima de tus hombros preparandote para caminar como camaradas. En ese momento apareció la guardia civil por la esquina donde habíamos doblado hace apenas unos minutos. Yo me paralicé mientras tú empezaste a caminar hacia ellos con la bolsa de chips volteada sobre tu boca consiguiendo que cayeran los últimos pedazos que se escondían en el fondo.
Caminé. Nos acercamos, cinco de ellos avanzaban como marchando (que estupidez), el sexto corrió cruzándonos y se detuvo detrás. Cuando estaban a un metro de nosotros tú les sonreíste y yo le tiré un derechazo en la nariz al puerco que estaba más cerca de mí, no se lo esperaba y se fue hacía atrás, después bajé el otro brazo de tu hombró y salté sobre él. Tú giraste para patear al guardia en nuestra espalda. Los otros cuatro me cayeron encima a macanazos.
Cuando dos fueron por ti y te esposaron gritaste que viviera la república, yo intenté voltear a verte sonriendo, pero cuando me destapé la cara recibí un codazo en la boca que regresó mis manos a donde estaban. Después llegaron más puercos, tres te arrastraron hasta una patrulla y a mí me subieron en la parte de atrás de una camioneta gris. La caja iba vacía. Mientras avanzabamos pensé en mi vaso de güisqui y reconocí el error de llevar el libro en su lugar. Después quise decirte que si ellos aborrecían la república... yo aguantaría, aunque no supiera su significado.
viernes, 14 de septiembre de 2007
3/6 (3 allá)
- Tenemos que irnos...
Yo no dije nada, regresé a mi cuarto, cogí la bolsa de plástico donde guardo el dinero, y Plata Quemada de Piglia, sonreí pensando en nosotros sitiados por la guardia civil en algún departamento de cualquier edificio. Tú estabas parada junto a la ventana volteando hacia la calle aunque yo sabía que tenías los ojos cerrados.
- Vamos...
No terminé la frase cuando el sonido de las sirenas de las patrullas y las ambulancias coloreó la calle, de pronto me sentí ridículo. Eran las 12 del día, salimos de la pensión corriendo hacia la izquierda, tú tranquila mientras yo pensaba que haber sacado un libro en plena guerra civil no fue lo más inteligente... que lo cambiaría, junto con una de mis manos, por el vaso de güisqui. Siempre estuve atrás de ti y estoy seguro de que no podía correr más rápido, mis ojos a ti, tu espalda, tus piernas, tus Converses negros.
viernes, 7 de septiembre de 2007
1/6 ( 3 acá )
martes, 24 de julio de 2007
14 de 15
viernes, 20 de julio de 2007
13 de 15
Me senté, Don Jesús me acercó el plato de cacahuates que nunca he probado y un vaso repleto de hielos. “Ahora sí. ¿Qué te voy a servir, Pancho?”, casi nunca contesto esa pregunta, generalmente saludo y después él va por una botella de güisqui y la deja de su lado de la barra pero frente a mí, “de todas maneras no tiene caso que perdamos el tiempo en regresar por ella, ¿o sí?" Silencio.
El bar era el mismo pero al intrusa poeta me empezaba a intrigar, yo escuchaba su voz, la plática de las dos mesas detrás de mí y el tono oaxaqueño en la mesa de billar... pasaron dos vasos sin que escuchara a algún acompañante. No sé, podían ser muchas cosas pero después de veinte minutos notabas que ella no leía para nadie, sobre todo porque repetía versos aislados subiendo el tono, o susurraba la última palabra de casi todos los poemas. Terminé por volverme para buscar sus labios-poesía. Seguía sola, el libro frente a ella sostenido por las dos manos; no tomaba, eso seguro, el vaso sobre la mesa había extraviado los hielos a manos de la temperatura nocturna. Me terminé el güisqui y esperé a que Don Jesús me sirviera el siguiente (parece que ese trago fue le tercer verso del primer cuarteto... soneto ineludible), lo levanté y empecé a caminar hacía su mesa.
Dos días después supe que el poema que ella leía cuando me acerqué a su mesa era Bienvenida, hay días en que la vida te patea la espinilla de una manera divertida.
-... yo nostalgio, tú nostalgias y cómo me revienta que....
sigue..
lunes, 16 de julio de 2007
necesito tu espejo
Nuevo canal interoceánico
Te propongo construir
un nuevo canal
sin esclusas
ni excusas
que comunique por fin
tu mirada
atlántica
con mi natural
pacífico.
Mario Benedetti
