viernes, 9 de noviembre de 2007
4/4 +2
-¿Qué tal? – susurras cuando se levanta y te besa.
-vienes tarde...
-sí, ¿nos vamos?, esta mochila me está matando y necesito acostarme contigo.
-¿ahora?
-tú ¿quieres? –volteas a verla a los ojos.
-no
-puedo leerte algo –te tiemblan las manos, te sientas y sacas un papel arrugado de la mochila.
-si es Emilia, me marcho
-no, ahora no
-dámelo, quiero leerlo yo
-pero no vayas a gritar...
-prometo.
viernes, 2 de noviembre de 2007
2/4 del 2°
jueves, 20 de septiembre de 2007
5/6 (3 acá)
- Diez meses siguiendo algo que no se qué sea. Es para reírse. - dije distraído, como si alguien me lo susurrara desde el otro lado del mundo.
Entonces me levanté y te ayudé a pararte. En tu boca quedaban migajas de chips, vi tus labios rojos como tus mejillas, tal vez fue por tu miedo o porque así eran. Te besé a un lado de la nariz respondiendo tu pregunta sobre la república, después pasé mi brazo por encima de tus hombros preparandote para caminar como camaradas. En ese momento apareció la guardia civil por la esquina donde habíamos doblado hace apenas unos minutos. Yo me paralicé mientras tú empezaste a caminar hacia ellos con la bolsa de chips volteada sobre tu boca consiguiendo que cayeran los últimos pedazos que se escondían en el fondo.
Caminé. Nos acercamos, cinco de ellos avanzaban como marchando (que estupidez), el sexto corrió cruzándonos y se detuvo detrás. Cuando estaban a un metro de nosotros tú les sonreíste y yo le tiré un derechazo en la nariz al puerco que estaba más cerca de mí, no se lo esperaba y se fue hacía atrás, después bajé el otro brazo de tu hombró y salté sobre él. Tú giraste para patear al guardia en nuestra espalda. Los otros cuatro me cayeron encima a macanazos.
Cuando dos fueron por ti y te esposaron gritaste que viviera la república, yo intenté voltear a verte sonriendo, pero cuando me destapé la cara recibí un codazo en la boca que regresó mis manos a donde estaban. Después llegaron más puercos, tres te arrastraron hasta una patrulla y a mí me subieron en la parte de atrás de una camioneta gris. La caja iba vacía. Mientras avanzabamos pensé en mi vaso de güisqui y reconocí el error de llevar el libro en su lugar. Después quise decirte que si ellos aborrecían la república... yo aguantaría, aunque no supiera su significado.
viernes, 14 de septiembre de 2007
3/6 (3 allá)
- Tenemos que irnos...
Yo no dije nada, regresé a mi cuarto, cogí la bolsa de plástico donde guardo el dinero, y Plata Quemada de Piglia, sonreí pensando en nosotros sitiados por la guardia civil en algún departamento de cualquier edificio. Tú estabas parada junto a la ventana volteando hacia la calle aunque yo sabía que tenías los ojos cerrados.
- Vamos...
No terminé la frase cuando el sonido de las sirenas de las patrullas y las ambulancias coloreó la calle, de pronto me sentí ridículo. Eran las 12 del día, salimos de la pensión corriendo hacia la izquierda, tú tranquila mientras yo pensaba que haber sacado un libro en plena guerra civil no fue lo más inteligente... que lo cambiaría, junto con una de mis manos, por el vaso de güisqui. Siempre estuve atrás de ti y estoy seguro de que no podía correr más rápido, mis ojos a ti, tu espalda, tus piernas, tus Converses negros.
viernes, 7 de septiembre de 2007
1/6 ( 3 acá )
martes, 24 de julio de 2007
14 de 15
viernes, 20 de julio de 2007
13 de 15
Me senté, Don Jesús me acercó el plato de cacahuates que nunca he probado y un vaso repleto de hielos. “Ahora sí. ¿Qué te voy a servir, Pancho?”, casi nunca contesto esa pregunta, generalmente saludo y después él va por una botella de güisqui y la deja de su lado de la barra pero frente a mí, “de todas maneras no tiene caso que perdamos el tiempo en regresar por ella, ¿o sí?" Silencio.
El bar era el mismo pero al intrusa poeta me empezaba a intrigar, yo escuchaba su voz, la plática de las dos mesas detrás de mí y el tono oaxaqueño en la mesa de billar... pasaron dos vasos sin que escuchara a algún acompañante. No sé, podían ser muchas cosas pero después de veinte minutos notabas que ella no leía para nadie, sobre todo porque repetía versos aislados subiendo el tono, o susurraba la última palabra de casi todos los poemas. Terminé por volverme para buscar sus labios-poesía. Seguía sola, el libro frente a ella sostenido por las dos manos; no tomaba, eso seguro, el vaso sobre la mesa había extraviado los hielos a manos de la temperatura nocturna. Me terminé el güisqui y esperé a que Don Jesús me sirviera el siguiente (parece que ese trago fue le tercer verso del primer cuarteto... soneto ineludible), lo levanté y empecé a caminar hacía su mesa.
Dos días después supe que el poema que ella leía cuando me acerqué a su mesa era Bienvenida, hay días en que la vida te patea la espinilla de una manera divertida.
-... yo nostalgio, tú nostalgias y cómo me revienta que....
sigue..
lunes, 16 de julio de 2007
necesito tu espejo
Nuevo canal interoceánico
Te propongo construir
un nuevo canal
sin esclusas
ni excusas
que comunique por fin
tu mirada
atlántica
con mi natural
pacífico.
Mario Benedetti
miércoles, 11 de julio de 2007
08-2006
lunes, 9 de julio de 2007
martes, 3 de julio de 2007
decir...
jueves, 28 de junio de 2007
casi nunca abro la puerta...
lunes, 25 de junio de 2007
intruso
-Me gustas más cuando me ves a los ojos...
-¿Puedo escribir en las plantas de tus pies?
-No, son pequeños.
Mi mirada abajo, terminas de desvestirte y empiezas a buscar tu ropa de dormir, yo busco tus ojos.
-Ayer fui por La voz de Lila...
-¿y luego?
-Nada, “nada en ningún Gandhi de la república, eso dice el sistema”. Están por descontinuarla
-vulgares.
-¿Tendrán tanto poder como para descontinuar un libro?
-no sé, hace mucho que dejé de preocuparme por el poder de las franquicias.
Tu blusa de dormir resbala sobre tus pechos, yo parpadeo... muevo la cabeza a otro lado como si alguien me llamara.
-¿Vas a dormir conmigo? –preguntas sentada en la cama. Me guiñas un ojo, el derecho, el mismo que cierras cuando terminas un diálogo-propuesta, un monólogo conspirador.
-No, no creo... hoy no he escrito nada.
-Te dije que te cortaras las manos. Odio tus temblores, cualquier hoja blanca rota en el suelo del cuarto... tu eriza de letras.
-No puedo cortarme las manos, además me mataría sin tocarte.
-Tócame... –no es una invitación, es tu forma de arrebato. Me levanto... camino hasta el escritorio,regreso con un vaso con güisqui y un pincel.
-¿Sigues tomando?
-Desde ayer... ¿y tu música?
-Pronto...
-Siempre me han gustado tus piernas –llego hasta la orilla de la cama.
-Son cortas
-Son tuyas...
-Hace calor –te quitas la blusa y te quedas acostada bocabajo.
-Quiero que leas lo que te voy escribiendo... sólo entiendo la poesía que debe leerse en voz alta.
-Sólo así es poesía, escribe rápido no me gustan las pausas.
Termino el güisqui, pongo el vaso en el suelo y me siento a tu lado en la cama. El pincel cae en tus muslos... resbala. Yo sigo temblando hasta que escribo... tú hablas.
miércoles, 20 de junio de 2007
memoria
A saber: yo no espero, no pido, no hago trueque...a mí me encanta el arrebato.
Sé que tienes mi novela favorita escrita en el cuello, que todo lo que estoy buscado lo llevas arañado en la cintura. En ese lugar de tu espalda, el punto exacto contrapuesto al ombligo donde las manos (las que no son tuyas) se detienen tratando de encarcelarte. Tengo que leerte-comerte... ya lo había escrito. Hay cosas que salen del sudor de tus manos que necesito arrancarte con la boca.
martes, 19 de junio de 2007
...guanatos
Ahora el cursor parpadeando, Nayely, parpadeando, Siul, parpadeando, Memo, Leroy, parpadeando. Coral odiaba los cursores, casi lo entiendo. Si las cosas se aprenden, ahí aprendí algo... lo único que sé si algo se sabe.
Pensemos que la nostalgia reconoce y atrapa, que los años se resuelven en instantes alterados, Marge sabe que es imposible que suceda en otras situaciones.
Volvamos a mi cuarto, a la espalda-espada, a la batalla épica entre las distancias y mi paciencia. Ataco a los segundos inhumanos como a mosquitos, con la barba, con las uñas y los ojos tristes... siempre he dejado de llorar, por eso son tristes con el tiempo y yo vomito relojes y cumpleaños.
lunes, 18 de junio de 2007
nada de nada
Tengo de aceptar los días de fastidio, que me arranco los dedos con la boca porque a pesar de leerte entre mis brazos nada escribo para ti de todo lo que tengo que decirte. Podría ser mi afán de volverme de ti cuando estás tan lejos. ¿Tengo que empezar a controlar los temblores de tu ausencia?, ¡me resisto! Y mientras tus días son lluviosos y fríos yo me escondo entre mis sábanas y me cubro con calor de este calor no nuestro.
martes, 12 de junio de 2007
Descanso. Intercambio 2/3 por 1/1
No quería componer otro Quijote -lo cual es fácil- sino el Quijote (...) no se proponía copiarlo. Su admirable ambición era producir unas páginas que coincidieran -palabra por palabra y línea por línea- con las de Miguel de Cervantes.
-Borges
Estoy mocosamente divertido. Trabajar once horas al día es como un escupitajo en cualquiera de las dos orejas, ¡en las dos! Me arranca la cabeza el olor a Zola, los combustibles, las malditas chimeneas, el equipo de seguridad (sobre todo el casco) y la brillante idea de prohibir la venta de bebidas alcohólicas en los comedores industriales. No me veo como un adulto que puede dejar de tomar cerveza antes de las doce del día, no como adulto.
Entonces encontré que Pach entendió a Borges y empecé a pensar en cómo devolverle mi sonrisa que no he podido quitar desde hace unas horas. Mi rostro debe de estar tan descompuestamente feliz (lo cual me he prohibido ver), que reconozco su sabiduría, su biblioteca infinita, su necesidad obscena de ser (porque querer ser debe de verse como un improperio y esto no significa mi desprecio, al contrario). Explico, al final todos los libros son el mismo libro que escribe cómo todos los libros son el mismo libro. Hada, estamos condenados a reescribir factorialmente... a revolver en espiral ascendente o descendente (desconozco, por eso es una espiral) las mismas letras en abismos. Todos los que se apasionan, condenan, aturden, mienten o revuelven con tinta son el mismo. Así, no hay mejor Quijote que el de Pierre Menard ni mejor situación narratable que la Pachiana, y claro que no es corriente, ni vanguardia, ni tendencia... sólo es y eso es sutil y despiadado. Creo entender su desesperado entendimiento, no hay libro más tuyo que aquel leído con cabellos en las manos (olvido cualquier texto que no me haga arrancarme los pelos de 3 a 7 veces) (tal vez por eso mi afición a Hada, aunque prefiero no quedarme calvo) -algún día vendrá el decálogo de las razones para tirar con fuerza de tu capilar literatura-, perdón regreso, de hecho no existe más libro que el que escribes leyendo... o viceversa. Pach, mientras en Babilonia haya lotería y no biblioteca (y eso es inevitable) , seré tu lector diletante. Vuelve.
Sr. Anónimo, tengo que encontrar al hijo de puta que me publicó hace 24 años.
domingo, 10 de junio de 2007
1/3
Carta 1*
He estado esperando un pretexto para escribir una novela, una carta irremediable, algo que deje de ser mío para volverse de ti. Sé que podría quedarme sentado al infinito sin utilizarte entre estas letras (y tal vez es lo que debí haber hecho. Esperar la madurez, los años sabios, otra guerra, un golpe de estado...), pero acostumbro desesperarme pronto y hoy te tocó ser el infortunado destino de mi impaciencia literaria.
Creo que he estado tanto tiempo en esta ciudad, en este país, en esta edad (que calculo entre los 15 y 19 años), en este apasionamiento incontrolable de hacerme triste, que las cosas se me han vuelto ajenas. Ahora no hay nada más ajeno que lo que conozco desde que tengo memoria. Ayer salí con mis hermanos de toda la vida, traté de ponerme al corriente en sus juegos, en sus pasados, sus amores y me aburrí como niño en misa. Después traté de contarles de mí, intentar que esta historia en descontrol nos uniera para siempre... que se alegraran de mi destrucción y aportaran ideas para la comicidad de mi depresión constante... nada. Y yo me he vuelto cínico y ellos se han vuelto señores... Así, mientras Pancho y yo nos hemos perdido antes de nuestro respeto y después de nuestra ironía, el mundo termina repitiendo los mismos temas que nosotros hemos superado desde que jugábamos con lodo... (aunque lo seguimos haciendo). No sé, quiero creer que esta pasividad nos está cambiando el alma por un payaso, un Arlequín desesperado en su corazón y arrepentido en el mío. ¿Por qué empiezo hablar de Pancho? Me voy a morir, él es importante.
Así sigo esperando una oportunidad para escribir, una oportunidad que no merezco ni he hecho nada para merecerla... una oportunidad que no he perseguido... pero la espero. Creo que lo que pasa con los artistas de nuestro continente (nuestro continente es el de abajo) es que están demasiado ocupados (ilusionados) conviviendo con sus fantasmas como para empezar a venderlos, subastarlos o regalarlos. No, no estoy apuntado la artisticidad mía, sino a la de los que conozco. Mis músicos amigos, mis pintores, los escritores que sé que escriben y jamás serán leídos. Saber es una maldición, una burla del destino para los que necesitan saber que no saben...
